En dobles, una buena devolución no necesita ser un winner: primero tiene que pasar al jugador de la red o hacerlo volear desde una posición incómoda. Para lograrlo, ajustá tres cosas según el saque: dónde esperás, a qué zona apuntás y qué hará tu compañero después del golpe. La clave es tener un patrón seguro y cambiarlo cuando el rival empiece a anticiparlo.
Ajustá la posición a la potencia del saque
Contra un primer saque fuerte, probá arrancar cerca de la línea de fondo o un paso detrás, con los pies activos y la raqueta delante. Si el saque llega con menos velocidad —por ejemplo, un segundo saque corto o abierto— podés acercarte para tomar la pelota antes y quitarle tiempo al equipo rival. Un análisis de más de 21.000 devoluciones en dobles de alto nivel encontró que la profundidad de espera variaba según la velocidad y el tipo de saque; usalo como principio de ajuste, no como una distancia fija para todos. El estudio sobre la posición de devolución en dobles aporta ese contexto.
Empezá con una devolución baja y cruzada
Como patrón base, buscá una pelota profunda y baja en diagonal, hacia los pies del sacador o el espacio que quede lejos del voleador. La diagonal te da más cancha y margen que un tiro paralelo; además, una pelota baja obliga al jugador que sube a volear hacia arriba. La revisión táctica de la ITF Coaching & Sport Science Review sobre el dobles moderno sirve para pensar la devolución dentro del punto completo: no es solo devolver, sino darle a tu pareja tiempo para ocupar una posición favorable.
Variá cuando el voleador te lea
Si el jugador de red cruza temprano, no intentes ganarle cada vez a pura potencia. Una devolución paralela por detrás puede hacerlo dudar; un globo con altura y profundidad lo obliga a retroceder. Alterná esas opciones con la diagonal baja para que no se adelante con comodidad. En formación australiana o I, fijate primero qué zona busca proteger el rival: esta guía de formaciones en dobles te ayuda a reconocer por dónde puede aparecer el cruce.
Coordiná la posición con tu compañero
Tu compañero no tiene que quedarse clavado en la red ni invadir la trayectoria de tu devolución. Como punto de partida, puede esperar cerca de la línea de servicio, en posición equilibrada, y avanzar cuando la pelota sale baja y profunda; si el rival suele tirar globos, conviene conservar margen para retroceder. Un estudio de 18 partidos profesionales observó que los equipos al resto modificaban su formación según enfrentaran un primer o un segundo saque, aunque eso no convierte una ubicación en regla universal. Antes del punto, acuerden una señal simple para cruzar o quedarse: pueden apoyarse en estas señas para coordinar movimientos y en pautas de comunicación y posicionamiento en dobles amateur.
Un plan distinto para el primero y el segundo saque
Ante un primero potente, priorizá el contacto equilibrado: acortá la preparación y bloqueá la pelota hacia una zona segura, sin forzar el ganador. Frente a un segundo saque más lento, podés tomarla más adelante y presionar con profundidad, pero mantené altura suficiente sobre la red. Si la devolución queda corta o alta, tu compañero debe reconocerlo y prepararse para cubrir la volea; si sale baja, pueden avanzar juntos. La investigación sobre formaciones de los equipos al saque y al resto analizó 1.067 puntos profesionales y muestra que las disposiciones cambian con el tipo de servicio; adaptá la idea a tus recursos y a la cancha del club.
Practicá la devolución como una pareja
Hagan una serie de 12 saques: seis primeros y seis segundos. El restador intenta devolver bajo y cruzado; su compañero empieza cerca de la línea de servicio y avanza solo si la pelota supera al voleador con margen. Después, sumen una variante: el sacador avisa que el compañero va a cruzar y el restador alterna diagonal, paralelo y globo. Cuenten cuántas devoluciones permiten jugar el siguiente golpe con equilibrio, no cuántas terminan en winner. Así entrenan ubicación, decisión y movimiento compartido en vez de practicar un golpe aislado.
La regla práctica es simple: defendé mejor el primer saque, aprovechá el segundo sin apurarte y variá la dirección para que el voleador no pueda adivinar. Si una táctica no funciona, cambien la posición o el objetivo entre puntos y vuelvan a hablarlo en pareja.




