Si tu rival sube a la red después de sacar, no necesitás ganar el punto con una devolución espectacular. Tu primer objetivo es que volee desde una posición incómoda y que vos llegues equilibrado al segundo golpe. Una pelota baja, con margen y bien dirigida suele servir más que intentar un winner desde atrás de la línea de fondo.

Leé el patrón antes de cambiar tu devolución

Durante los primeros games, observá si el rival sube con todos los saques o solo con el primero, qué lado busca y si corre hacia adelante por el centro o por una diagonal. También fijate si prefiere volear de derecha o de revés. Esa lectura te ayuda a elegir un plan antes de que empiece el punto, en vez de improvisar cuando ya está cerca de la red. La guía de la USTA para jugar contra un rival de saque y volea también propone variar entre devolución baja, globo y tomar la red cuando la situación lo permite.

Ante el primer saque, priorizá una devolución compacta

Contra un saque fuerte, acortá la preparación y usá el impulso de la pelota: bloqueá con la raqueta firme, sin buscar un swing grande. Apuntá a una zona amplia y baja, idealmente hacia los pies del sacador mientras avanza o al centro para limitar sus ángulos. La dirección exacta depende de dónde te saque y de tu equilibrio; no fuerces el paralelo si llegás tarde. Para afinar la elección de posición y target según sea primer o segundo saque, podés consultar esta guía de estrategia para devolver el saque y los pasos de la LTA para mejorar la devolución.

Contra el segundo saque, ganá tiempo y prepará el siguiente golpe

Si el segundo saque viene más lento o te deja cómodo, adelantá apenas la posición y buscá profundidad con control. No hace falta pegar más fuerte: una devolución que bota cerca de los pies puede obligar al rival a volear hacia arriba y darte una pelota más fácil para el passing. Pensá la secuencia como dos golpes: primero, incomodá; después, elegí si pasás, cruzás con ángulo o jugás al espacio que dejó libre. Para reconocer cuándo conviene atacar un segundo saque sin sobregirarte, mirá también esta guía sobre cómo atacar el segundo saque rival en nivel amateur.

Elegí entre passing y globo según la distancia

Si el rival llega a la red con el cuerpo hacia adelante, el globo puede aprovechar su impulso, pero necesita altura y profundidad: uno corto le regala un remate. Si ya está plantado y cerca de la red, buscá el passing solo cuando estés bien parado; el cruzado ofrece más recorrido y margen, mientras que el paralelo puede sorprender, aunque exige más precisión. En vez de intentar cerrar el punto de una, también podés dirigir una pelota baja al medio y pasar en el golpe siguiente. Esta guía para elegir entre passing cruzado, paralelo o globo desarrolla esas opciones según la posición del rival y tu balance.

Entrená una respuesta y el golpe siguiente

Con un compañero, hacé series de diez puntos: uno saca y sube, el otro devuelve bajo y juega un segundo golpe. Empezá con saques previsibles y después mezclá direcciones. Contá cuántas devoluciones quedan bajas y en juego, cuántas veces llegás equilibrado al segundo golpe y qué voleas te resultan más incómodas al rival. Como meta inicial, priorizá colocar siete de diez devoluciones dentro de una zona amplia antes de buscar velocidad. Después, sumá passing o globo según la pelota que recibas. Si te toca atacar vos y avanzar, repasá cómo subir a la red en singles y cubrir el passing para entender también la respuesta del otro lado.

Ajustá el plan a la cancha y al saque

En polvo de ladrillo suele haber algo más de tiempo para preparar la devolución, aunque el pique alto puede dificultar mantenerla baja; probá tomar la pelota temprano si llegás cómodo o usar un bloqueo compacto. En cemento, donde el saque puede apurarte más, una posición apenas más retrasada puede darte tiempo, pero no te alejes tanto que quedes sin iniciativa. Si el rival cambia el patrón o te desplaza mucho, volvé a un target grande y profundo. La clave es sostener una respuesta confiable y modificarla por señales concretas: calidad del saque, altura de la pelota, distancia del rival a la red y tu propio equilibrio.