Una pelota puede seguir amarilla y, sin embargo, haber perdido rebote y consistencia. No hay una cantidad universal de partidos que dure: influye si es presurizada o sin presión, cuánto y cómo jugás, la superficie y el estado del fieltro. Con un par de hábitos simples podés detectar cuándo ya no responde igual, guardarla mejor entre sesiones y evitar abrir tubos antes de tiempo.
Por qué algunas pelotas se ponen blandas
Las pelotas presurizadas salen de fábrica con gas dentro del núcleo de goma y se venden en envases presurizados para conservar esa sensación hasta que se abren. Con el uso y el paso del tiempo pierden presión gradualmente; el fieltro también se aplasta, se ensucia o se deshilacha. Las pelotas sin presión no dependen del mismo rebote interno, pero también se gastan: el fieltro y la deformación terminan cambiando cómo salen de la raqueta. Para entender las diferencias de juego según la superficie, podés consultar esta guía para elegir pelotas de tenis. La ITF evalúa propiedades como masa, rebote, deformación y durabilidad en sus pruebas de aprobación; esos criterios oficiales sirven de referencia, aunque una comprobación casera no reemplaza un ensayo de laboratorio (manual técnico de pelotas de la ITF).
Señales de que perdieron rendimiento
Prestá atención a tres cambios: el pique se vuelve más bajo o irregular, la pelota se siente apagada al impactar y el fieltro queda liso, apelmazado, roto o muy sucio. Compará siempre con una pelota nueva del mismo tipo, si tenés una a mano: una pelota de otra construcción o superficie puede sentirse distinta incluso estando en buen estado. También ayuda anotar la fecha de apertura y cuántas sesiones tuvo cada tubo. Si estás armando tu equipo desde cero, esta nota sobre equipamiento esencial para jugar al tenis complementa la revisión.
Una prueba simple para comparar el pique
En la misma cancha, soltá una pelota usada y otra de referencia desde la misma altura, sin impulsarlas, y observá si el primer pique y los siguientes son parecidos. Repetí la comparación un par de veces y fijate también en el sonido y la sensación al golpear. Es una prueba orientativa, no un estándar oficial: la superficie, la temperatura y la forma de soltar la pelota cambian el resultado. Si la diferencia se nota claramente y te cuesta sostener un peloteo parejo, reservá ese juego de pelotas para ejercicios tranquilos y abrí uno nuevo para un partido importante.
Cómo guardarlas entre partidos
Dejá las pelotas en un lugar seco, ventilado y de temperatura estable, lejos del sol directo, radiadores y el baúl de un auto que queda al calor. En las presurizadas nuevas, mantené el tubo cerrado hasta que realmente las vayas a usar y, una vez abierto, anotá la fecha. Después de jugar, guardá las usadas juntas en una bolsa o recipiente limpio para que no se mezclen con las nuevas; una tapa común ayuda a que no se pierdan, pero no devuelve la presión. Los dispositivos de almacenamiento presurizado pueden ayudar a conservar el rebote de algunas pelotas, pero no arreglan el fieltro desgastado ni garantizan que una pelota vuelva a estar como nueva. Si te interesa cómo se integra este tipo de soluciones al equipo, mirá la nota sobre tecnología y equipamiento para tenis amateur.
Cuándo conviene sacarlas del juego
Retiralas si están rajadas, deformadas, tienen el fieltro desprendido o el pique es tan imprevisible que altera el peloteo. La USTA diferencia una pelota blanda de una rota: una pelota blanda no implica automáticamente repetir el punto, pero una pelota rota o dañada debe salir del juego según la situación (explicación de la USTA sobre pelotas blandas o dañadas). Para entrenar, podés conservar pelotas gastadas pero enteras en un lote aparte para ejercicios de canasto o coordinación; no las mezcles con las que usás para jugar puntos.
Reutilizá antes de descartar
Cuando ya no sirven para tenis, preguntá en tu club o escuela si las usan para ejercicios, juegos recreativos o protección de patas de sillas, y averiguá si hay una campaña local de recuperación. La disponibilidad de reciclaje cambia según la ciudad y el país, así que no des por hecho que cualquier contenedor acepta pelotas. Como ejemplo de reutilización, la USTA recibe y canaliza donaciones de pelotas usadas a organizaciones participantes (programa de pelotas recicladas de la USTA). Llevar un registro simple de aperturas y sesiones te ayuda a aprovechar cada tubo sin resignar un pique confiable cuando más lo necesitás.




