Una persona sorda o con hipoacusia puede jugar al tenis sin cambiar de entrada la cancha, la raqueta ni las reglas. Lo que conviene preparar es la comunicación: acordar cómo llamar la atención, confirmar el tanteador y dar indicaciones para que la información importante también se vea. La clave es preguntarle a cada jugador qué le resulta cómodo; no todas las personas se comunican igual.

El juego suele ser el mismo; la comunicación se hace visible

En una práctica recreativa, se puede empezar con el tenis habitual y sumar apoyos sencillos: gestos, demostraciones, marcador visible y buena línea de visión. Tennis Australia explica que el tenis para personas sordas o con hipoacusia usa las mismas reglas, cancha y raquetas, y recomienda apoyarse en señales visuales y respetar las preferencias de comunicación de cada persona. No des por sentado que alguien lee los labios, usa lengua de señas o prefiere que le hablen de una manera determinada: preguntalo antes de empezar.

Antes de jugar: acuerden un plan corto

Una charla de dos minutos evita confusiones durante los puntos. Pónganse de acuerdo en señales simples y visibles, y prueben que todos las entiendan antes de pelotear. Por ejemplo, pueden acordar un gesto para llamar la atención entre puntos, una señal de “¿estás listo?” y una forma de mostrar el tanteador. No hace falta inventar un código universal: alcanza con que el grupo lo conozca y lo use de manera consistente.

  • Preguntá cómo prefiere recibir indicaciones y qué señal usar para pedir una pausa o aclaración.
  • Definan cómo se confirma el tanteador: tablero, tarjeta, aplicación o gesto acordado.
  • Ubíquense de frente y dentro del campo visual antes de hablar o mostrar una consigna; evitá dar instrucciones mientras la persona mira hacia otro lado.
  • Para llamar la atención, usá una seña visible o una ola de mano. No toques a alguien sin su consentimiento o sin haber acordado ese recurso.
  • En un partido con juez, consulten cómo se comunicarán los avisos y qué procedimiento corresponde si hay una duda.

En la clase: pocas consignas y demostraciones claras

Como entrenador o compañero, mantené la cara visible, explicá una cosa por vez y acompañá las palabras con una demostración o una referencia visual. Después, confirmá que la indicación quedó clara, sin convertirlo en un examen ni frenar todo el grupo. Para resolver un punto dudoso, una interrupción o el orden de juego, ayuda sostener un trato respetuoso y directo; podés complementar estas pautas con la guía de convivencia y etiqueta en la cancha. Si la persona usa lengua de señas, preguntale cuál utiliza y qué apoyo prefiere; no supongas que una lengua de señas es universal.

En dobles: las señas se acuerdan antes del partido

En la cancha no siempre hay tiempo para explicar una jugada. Antes de sacar, la pareja puede definir una o dos señales discretas para indicar, por ejemplo, quién cubre el medio o si el jugador de la red va a cruzarse. Entre puntos, confirmen el plan con una seña y mantengan el contacto visual cuando sea necesario. La comunicación verbal puede seguir siendo útil si ambos la perciben, pero no debería ser el único canal. Para ordenar posiciones y señales, revisá también estas estrategias de comunicación y posicionamiento en dobles.

Reglas, dispositivos auditivos y torneos: no generalices

En el juego recreativo no hay que asumir que se deben modificar las reglas o el equipo. Para competencias oficiales, revisá siempre el reglamento del torneo: las Reglas del Tenis 2026 de la ITF en español son una referencia para las reglas generales, mientras que las condiciones particulares dependen del evento. Por ejemplo, el reglamento técnico del tenis en Tokyo 2025 publicado por el ICSD establece condiciones específicas para esa competencia sobre elegibilidad y dispositivos auditivos dentro del área restringida. Eso no significa que los audífonos o implantes estén prohibidos en cualquier partido: consultá al organizador antes de competir y seguí las reglas aplicables a ese certamen.

Cómo dar el primer paso en Argentina

Si querés probar, escribile a un club o profesor de tu zona y pedí coordinar una primera sesión. Contá qué apoyos te sirven —o, si acompañás a alguien, preguntale qué necesita— y consultá si pueden usar tanteador visible, consignas demostradas y una señal clara para comenzar o pausar. Podés empezar con peloteo cooperativo y objetivos simples, y ajustar el plan después de la práctica. Si buscás otras experiencias de tenis adaptado, también podés leer cómo empezar en el tenis para personas ciegas o con baja visión o conocer la guía de tenis en silla de ruedas en Argentina. La mejor adaptación inicial es concreta: preguntar, acordar señales y revisar juntos qué funcionó.